El momento de ir en otra dirección

Un futuro lleno de desafíos

Como ya habrás escuchado, leído, observado o presentido, parece que hay algo a nivel global que nos resulta inquietante a todxs… actualmente, la humanidad se encuentra en una gran paradoja. Por un lado, tiene a su alcance la mayor tecnología jamás conocida y, por otro lado, la vida en el planeta tierra se encuentra en una gran incertidumbre sobre su futuro en el largo plazo.

Ésta situación desconcertante es fruto de grandes y complejos desequilibrios que no han sido originados por la madre naturaleza, pues ésta busca continuamente su equilibrio y armonía. Por eso mismo se auto-regula permanentemente dentro de sus límites. Sin embargo, el ser humano es poco amigo de los limites y muy amigo de la inmediatez, de los excesos, de los desequilibrios (que también nos llevan, por ejemplo, a las desigualdades sociales). En consecuencia, esta sociedad desenfrenada de la que formamos parte, nos hace colocarnos ante un ineludible escenario donde la vida, y en concreto la especie humana, se juegan su propia existencia. Es posible que mañana será parecido al día de hoy,  pero en el largo plazo veremos las grandes diferencias que empiezan ya estudiarse.

No tenemos que esperar para ver los efectos de ese futuro que de seguir así nos encontraríamos. Por ejemplo, en las próximas décadas es previsible que se incrementen las migraciones de un modo nunca antes conocido; marchas que ya hoy han comenzado. Muchas de estas migraciones son consecuencia del cambio climático del que es responsable en gran medida el ser humano. Piensa  en los largos periodos de sequías que han afectado a ciertas poblaciones que han tenido que desplazarse de entornos rurales a las grandes ciudades. Estas migraciones masivas e incontroladas derivan en conflictos en los lugares de recepción al no tener estos capacidad para sostener las nuevas demandas. Esta situación obliga a las personas afectadas a salir fuera de las fronteras nacionales (casos aparte son los movimientos provocados por las guerras), replicándose el problema a escala global. Toda esta situación nos afectará a todos. Si gestionamos estas situaciones con los viejos  esquemas, nunca encontraremos las soluciones adecuadas. Son tiempos de transformación de los sistemas.

Todo esto suena un poco alarmista, lo sé… pero las catástrofes comienzan a ser normalizadas de algún modo.  Sin ir más lejos, Hollywood y la cultura Gamer ganan dinero a partir de la emoción adictiva del miedo y la violencia con escenarios futuros donde la especie humana se encuentra continuamente en la lucha por la supervivencia  ya sea debido a  cataclismos,  el ataque de ciertos extraterrestres, máquinas o guerras humanas por conquistar los últimos recursos en un modelo de escasez… ¿Nos estará afectando todo esto a nuestro inconsciente colectivo haciéndonos andar hacia esos escenarios sin darnos cuenta?

Una sociedad sin conciencia ni participación es con gran probabilidad una sociedad dirigida hacia un destino no deseado.

Los grandes desafíos

Hago una breve lista de los escenarios a los que tendremos que hacer frente en las próximas décadas. Por cierto, estos no son obra de Hollywood, si no del impacto derivado de los actos, políticas y estilos de vida modernos del ser humano, practicados y escalados fundamentalmente desde el siglo XX. Algunos desafíos son:

  • El cambio climático
  • La sobre explotación de recursos (modelos extractivos)
  • La sobrepoblación humana y su concentración en mega-ciudades
  • Las contaminaciones
  • El pico del petróleo y de otras fuentes energéticas insostenibles
  • La creciente desigualdad económica entre dos extremos, muy ricos y muy pobres
  • Extinción masiva de la biodiversidad

( y en relación también los objetivos del desarrollo sostenible )

Todos estos retos son de escala global pero con un impacto local directo, es decir, una relación directa con nuestras vidas y bienestar. Todos estos escenarios están interrelacionados, porque todos están conectados  con el planeta tierra.

Cuando leo noticias sobre cómo se están desarrollando tecnologías para explotar los recursos de la Luna o la posibilidad de crear una civilización en Marte, me surgen ciertas dudas y sospechas. Ante estos supuestos, siempre me pregunto cómo es posible que no siendo capaces de resolver los problemas que tenemos dentro de nuestro planeta ( en nuestros límites óptimos), estemos invirtiendo tantos talentos y energías en estas misiones e investigaciones espaciales donde las condiciones de vida nunca serán tan favorables como las que tenemos en nuestro planeta.

La aventura espacial es una ambición de la busqueda de la superación del ser humano que respeto, pero que considero nada prioritaria, cuando tenemos retos más importantes que atender.  Muchas veces no vemos las cosas importantes que tenemos tan cerca de nosotros y solo miramos hacia fuera, más lejos. ¿Quizás sea que tenemos miedo de afrontar los desafíos más próximos y que más nos afectan directamente?

Sobre la posible extinción masiva y no es una película

De entre todos esos retos, el de la extinción masiva de la biodiversidad, quizás es del que menos se habla en los medios de gran difusión. Y, sin embargo, cada vez son más los científicos que sostienen que nos aventuramos a  la sexta gran extinción en masa de la vida en el planeta tierra, esta vez causada por la acción del ser humano.

Hace 540 millones de años surgieron las primeras formas de vida complejas (multicelulares) en la tierra. En todos esos años, han sucedido varias extinciones masivas globales a causa de cataclismos. Esto ha sido determinado gracias a los estudio de los estratos geológicos.

Después de cada una de estas etapas de extinción masiva, tuvieron que pasar millones de años  para la generación de otras nuevas especies y formas de vida. La mayor extinción fue la que ocurrió hace 250 millones de años, cuando desaparecieron aproximadamente el 90% de las especies, entre ellas los dinosaurios.

Se barajan varias causas de estas grandes extinciones que podrían combinarse entre sí, como son la  actividad simultánea  de los volcanes, el impacto de meteoritos, los cambios climáticos que alteraron los ecosistemas, las variaciones en la radiación solar de la cual depende la vida, etc.

En la actualidad, según confirman los estudios, la pérdida de biodiversidad nos indica que estamos ante un nuevo proceso de extinción masiva, pero en esta ocasión debido a una nueva causa: el impacto del ser humano sobre el ecosistema. El ser humano es capaz de alterar el ecosistema, por ejemplo transformando un mar en un desierto mediante presas para irrigar cultivos, como ocurrió con el Mar de Aral, entre 1989 y 2014  ó el lago Poyang en China. Otros ejemplos son la destrucción de selvas para convertirlas en campos de monocultivos que con el tiempo degradan la tierra, favoreciendo su erosión y desertización.

Según los científicos, el ritmo de extinción de especies actual es 10 veces más acelerado que la extinción promedio que se acumula con el tiempo. El 20% de los mamíferos y el 50%  de los anfibios están amenazados. Esto solo es generado con la actividad humana, si le sumamos el impacto del cambio climático acentuado por el ser humano para las próximas décadas, estamos ante un entorno de riesgo e incertidumbre que la masa social no es consciente de ello.

Los daños que genera el ser humano, muchos de ellos son irreversibles, montañas que desaparece no pueden volver a aparecer o mares  interiores como el de Aral , donde especies propias que existían han desaparecido para siempre.

Es el momento de hacer lo que tenemos que hacer

Personalmente, reconozco que tengo mi parte de responsabilidad en lo que está sucediendo y, a la vez soy parte de la solución, al igual que tú.  Estamos en la última etapa del capitalismo y, desde muchas iniciativas a lo largo y ancho del mundo, se empiezan a construir  nuevas y diversas lógicas para el desarrollo y el buen vivir. Nos espera un futuro próximo incierto y a la vez lleno de posibilidades, pero… ¿realmente aprovecharemos las posibilidades o seguiremos perdiendo el tiempo sin hacer lo que tenemos que hacer?

Pongámonos en movimiento con acciones que reviertan la situación, pasando de modelos y lógicas extractivas a modelos regenerativos y prósperos, siendo eco-socialmente responsables.  Es muy recomendable inspirarse en la filosofía de la naturaleza, basada en la creación  de abundancia y generosidad para garantizar el cuidado y desarrollo de la propia vida y a la vez respetando sus propios limites.

¡Post-capitalismo, allá vamos!

PD. Gracias Isabel Benitez (periodista y compañera en Ouishare)  por la revisión del texto 🙂 

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Autor: Carlos G. de Juan

OuiShare Connector & HolisticDesigner. Explorador, impulsor y co-desarrollador de ecosistemas y nuevos modelos colaborativos de vida para la transformación glocal, abierta, circular y solidaria.

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